sábado, 29 de junio de 2013

CUAL BELLA DURMIENTE

Levantarse un día bien tarde,
sin remordimientos ni dolor,
es casi como encontrarse,
a George Clooney en el ascensor.
Es como taponearse,
de bombones de La Praline
viendo acostada en la tele,
la serie de King of the Queen.
Es uno de los pecadillos
que más me gusta infringir,
aunque después las pase canutas,
dando excusas sin balbucir.
"Que si hubo una mega cola,
además la muchacha no vino
los baños los hice yo sola,
al parecer ese es mi destino".
Mientras tanto y aunque lamentes,
no haber hecho tus diligencias,
te repones muy felizmente
porque actuaste con inteligencia.
No todos los días se puede,
levantar una a las 5.30,
la que lo haga es una quimera,
y si no que hablen "sus ojeras".
El malhumor y el estrés implacable,
además de los gritos de loca,
te hacen ver insoportable,
provoca lanzarte una roca.
Aunque pretendas ser muy amable,
por falta de sueño te ves,
enervada y encolerizada
porque aparentas de 93.
El cansancio no perdona,
y se te infiltra por las venas,
ni poniéndote pepitonas,
lucirás como Selena.
Pues dormir hasta las 10,
por no decir hasta la una,
aunque después te mate el estrés,
lo disfrutas como ninguna.
Una vez obtén la gloria,
de pasarla bomba en tu vida,
aunque si crees que esta historia,
se te hace conocida,
haz entonces caso omiso,
e ignora a tus contendientes,
manda a todos pal' Carrizo
y duerme cual Bella Durmiente...

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