sábado, 29 de junio de 2013

DÍGANLE “NO” A LAS COBRAS


 
Cada vez me sorprende más, la cantidad de gente nociva que hay desparramada en el mundo y el dolor que provocan con sus palabras y acciones, lo que al parecer, las llena de un placer desmesurado.

De verdad me impresiona, lo maléficas que pueden llegar a ser algunas personas y las ganas atropelladas que tienen de ir por la vida, aplastando, hiriendo y lastimando a quienes se topen en su camino, no importa, la condición social, raza o credo de sus víctimas.

Sin embargo, lo que más me asombra es, lo sutiles que son en sus formas de actuar, que hasta que el agraviado cae en cuenta de que fue apuñaleado verbalmente, pasa un importante lapso de tiempo.

No logro entender, qué célula malévola les revuelve, primero los intestinos y luego el colón, (hasta apoderarse del resto de las vísceras), que todo lo que expulsan por la boca, es del más puro veneno refinado proveniente de lugares insospechados.

Incluso he llegado a creer que existen cosechas “veneniles” de fama internacional, de las cuales se extrae y se refina el veneno (de Cobra), que estas personas utilizan como combustible para poder ir por la vida, derrumbando cual pelota de bowling, a los pines humanos que se encuentran a su paso.

Las más archi famosas villanas de las películas que son y fueron éxito de taquilla mundial, pedirían la eutanasia, de imaginar que se pueden ver como Hello Kitty, al lado de estas víboras, que con sonrisa angelical, siempre tienen a pedir de boca, la frasecita indigesta de "sabes que te lo digo porque eres mi amiga y te quiero".

La pregunta que nos ronda cual zancudo molesto y nos roba el sueño es, por qué hay personas que tienen la particularidad de aplastar en un dos por tres a quienes inocentemente le ofrecen su amistad y al parecer aquello las hace más felices, que comer Nutella con el dedo?

Como bien sabemos, este universo de gánsteres, representado en su mayoría por el género femenino, sólo sabe hacer algo de manera intachable y es proscribir comentarios hirientes capaces de derrumbar en un santiamén, a quienes se crucen en el camino de este veneno curvilíneo, y una vez emitida la frase demoledora, la víctima adoptará una actitud retraída el resto de la velada, mientras que la verduga que fue capaz de clavar su aguijón punzo penetrante, sabrá que logró su cometido y se regodeará muy sonriente de lo que hizo, en tan sólo un chasquido de dedos.

Ahora bien, hay algo que debe quedar claro y es que la intención de molestar, de irritar y de exasperar al objetivo, no es completa, si quien recibe el guamazo hace de tripas corazón, (hígado y riñones), y se disfraza de “pregúntame si me importa” y no se inmuta ante los cañonazos de su “amiga”.

Cuando es así, y la agraviada consigue tener el temple del protagonista de la serie Remington Steele (interpretada por Pierce Brosnan y su inolvidable slogan “con temple de acero”), es momento de hacer un paréntesis y darle un merecido reconocimiento a esta figura femenina, que además de ser admirada por su intachable forma de actuar, deberá ser ejemplo, para que otras mujeres más débiles, (que aún no hayan desarrollado su coraza anti cuaimas), aprendan de ella y logren emularla, actuando con la misma cautela y sangre fría, que nuestra heroína.

Sin embargo el problema surge, cuando la víctima de nuestra novela es frágil y de un solo plumazo se derrumba y queda noqueada ante la verborrea perversa de Cruella, logrando con su actitud inyectarle una importante dosis de poder al enemigo, obteniendo con ello, que éste prospere, haciéndose cada vez más nocivo y perjudicial, que 3 cajetillas seguidas, de cigarrillos Astor Rojo.

Acontecimientos tan dolorosos como enterarte de que la Fulana hizo una merienda y no te invitó, disque porque “estás gorda y quiso evitarte todo tipo de tentaciones para que no sucumbieras”, dejándote por fuera como la guayabera, son la excusa perfecta para contratar a un sicario que la descuartice, aunque ese sea un sueño, que difícilmente podrás materializar.

Cuando te le enfrentas y le exiges una explicación lógica, ella solo tiene una frase tan insensible, que lo único que logra, es terminar de aniquilarte las esperanzas: “Amigui, no sabes lo rica que quedó la merienda por mi cumple. No te invité porque me dijiste que te engordaste full y la verdad que con tantas exquisiteces no ibas a poder resistirte. Sabes que todo lo que hago, es porque te quiero y eres mi amigui del alma”.

Estás consciente que no es la primera vez que te ignora, pero eres tan...ehh, ¿cómo decirlo?, tan, pero tan…, (lo lamento pero no encontré el adjetivo apropiado), que siempre la perdonas, dejándote envolver por su pegajosa maraña, lo que te hace olvidar en un tris, todo el daño que te ha hecho (y te seguirá haciendo) y es así como de nuevo, vuelves a ser nice con ella, amable y buena gente, por no decir imbécil.

Otro ejemplo de demonia infalible, (que no edita palabra al momento de derramar todo su veneno en tí), es la vez que te dijo: “ay Lolita, que horror cómo te faltó gente en la cena que diste por tu aniversario. Aunque a decir verdad, menos mal que no vino todo ese gentío. Apenas alcanzó la comida para los pocos que estábamos, imagínate que hubiesen venido todos. Un desastre. Pero tranquila amigui así son los festejos, unos tracaleros”.

Y entonces la cara que pones, acompañada de síntomas como manos sudorosas, palpitaciones a destiempo, tics nerviosos y unas retorcidas ganas de convertirte en Jack El Destripador, es lo que a ella la llena de una dicha infinita que la colma de poder, a cambio de succionarte cual vampiresa.

Así es, como los miles de ejemplos que puedo dar, uno más absurdo y perverso  que el otro, es con lo que quiero advertirles, en letras de neón chirriantes, grandes y titilantes, que si hay mujeres que destilan veneno de serpiente y son malucas hasta los tuétanos, también las hay, quienes les den la pelea y se armen de valor y entereza para trancarles el paso a estas cuaimas, ante cualquier comentario non grato, y de paso hagan una labor altruista, dando el ejemplo a las menos fuertes.

Estas débiles que deberán aprender de éstas duras y masticar muy bien cada reacción, cada palabra emitida, cada gesto y mueca actuada, serán clave para que las Cobras que invaden el planeta, sean cada vez menos y se extingan para siempre.

Y es que si de algo estoy segura, es que estas brujas infinitas, son como son, porque la infelicidad que las embarga, no les permite, ver felices a las demás. Su lema es "si yo no puedo ser feliz, tú tampoco lo serás".

Por eso mi campaña: “DÍGANLE NO A LAS COBRAS”.

 

 

 

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