sábado, 29 de junio de 2013


NARNIA PARTE II...SEGUNDAS PARTES NUNCA FUERON BUENAS

 

 Una queridísima amiga, Karina, me hizo el comentario de que mi penúltimo blog, (Narnia no es sólo una película), estaba algo inconcluso y por ende, no abarcaba todos los subtemas que aquel tópico extensísimo, albergaba en su interior.


Me exhortó a ampliarlo, aludiendo que ojalá el simple hecho de movilizar ganchos de un lado a otro, fuera lo verdaderamente catastrófico.

Que la parte más nauseabunda era, cuando al cabo de 15 minutos de búsqueda frenética, la cama se había convertido en un depósito, en forma piramidal, en el que convergían los mil y un trapos, que era lo que al marido le descalabraba la existencia, a la hora de que ella lograra dar con el atuendo ideal.

 

Sin embargo, cuando ella se encontraba sola, de igual forma perdía los estribos, pues los malabares que tenía que hacer para combinar todo tipo de estilos y colores, ya no solo era algo propio de los trapos que aventaba de un lado a otro, resultaba que los accesorios, también jugaban un papel importante y eran parte de aquel show en vivo, que tenía como única meta, dar con "la pinta ganadora".

 

Si aquella bisutería (que parecía dar gritos por querer salir de su guarida), se combinaba concienzudamente, ¡en buena hora! su pinta era imbatible y el espejo se lo diría a gritos.

 

Si por el contrario ese collage de cadenas y collarejos, se los encaramaba sin ton ni son, lo más probable, es que la confundieran con Marilyn Manson, el roquero larguirucho y famélico, famoso por usar lentes de contacto terroríficos. ¡Un desastre total!

 

La pregunta del millón era, ¿cómo lograr tener la intuición, de que lo que se pusiera, la hicieran lucir bien y no como las de la lista de "Las Peor Vestidas" de Joan Rivers en su programa Fashion Police?

Ella tenía un código, compuesto de 4 cláusulas, que le indicaba, inequívocamente, si lo que había escogido, era ponible o censurado. El mismo se basaba en las siguientes reglas de oro:

A) Los trapos que le medio gustaban, se le veían fataaaaal. Cambio y fuera.
B) Los que le quedaban mejorcito, no eran apropiados para la ocasión. A otra cosa mariposa.

C) El que le encantaba, estaba en la tintorería, y no estaría listo para el evento. Todo lo hacía a última hora, así que Lástima.
D) La otra pinta que le gustaba y le quedaba bien, además de ser la apropiada para la ocasión, se la había puesto tantas veces, que hasta el mismo Steve Wonder, estaría harto de verla...si pudiese ver.

¿Qué le quedaba entonces?

 

Armarse una improvisada, a base del pantaloncito negro recto, infalible, con la camisita de lentejuelas cute, que mal o bien, siempre era blanco de miraditas y los mega zarcillos, tipo chandelier, que enriquecían el conjunto.

Esto lo amenizaría con los zapatos y la cartera, que por lo general se llevaban los créditos y el maquillaje y el secado que darían la estocada final.

Supo pues, que aquella acción de zarandear los ganchos de su vestier, era apenas el comienzo, pues el verdadero Vía Crucis comenzaba, cuando después de vaciar por completo el closet y lanzarlo encima de la cama, tenía que hacer un recorrido exhaustivo, para clasificar las posibles pintas y quedarse con la más cool.

La escogida, con mucho atino, sería la que ella llevaría con garbo al evento social, aun cuando el esfuerzo invertido en aquella labor descomunal, le hubiese robado preciosas horas de sueño la noche anterior y fuese el culpable de dejarle el cuarto, peor que los probadores de Zara, un 29 de diciembre.

 

Ese era justo el momento, donde empezaba su calvario.

 

Después que se ponía y quitaba unas 15 veces las mudas y a todas les dejaba una estampa blanca de desodorante, supo por fin, cuál sería la ganadora.


Salió feliz de haber encontrado el conjunto que llevaría altiva y orgullosa.

Sin embargo, algo inesperado, ocurrió justo antes de salir de su casa.

 

Cuando se dirigía a la salida, se percató de haber olvidado las llaves del carro, se devolvió para buscarlas, pero con las prisas que llevaba, no se percató de que su hijo mediano estaba detrás de ella.

 

El niño tenía un mega tobo de Taco de chocolate que acababa de prepararse, el que con el impacto, se desbordó del vaso, salpicándole por completo toda su ornamenta cubierta de tela.

 

Según las lenguas de doble filo, ella pidió la eutanasia, pero no se la concedieron…

 

Por eso Narnia parte II… seguro fue muy buena en el cine, pero MÍ Narnia II, tuvo que terminar así de mal…porque segundas partes, nunca fueron buenas.

 

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