viernes, 5 de julio de 2013

LOS MOUNSTROS SÍ EXISTEN Y CASI SIEMPRE SON CUADRADOS

Esos programas de televisión, donde aparecen obesos descomunales, personas desbordadas de carne y metros de piel que caen a lo largo y ancho de su anatomía, sinceramente me estremecen; sabemos que es muy triste ver a un individuo confinado a una cama sin poderse mover, asistido siempre por gente que lo atienda.

No es lo mismo estar algo excedidos de peso, y seguir haciendo nuestra vida, que depender al 100% de otra persona, hasta para hacer pipí.

Sin embargo, el hecho de saber que provocan un efecto de repulsión en los miembros que integran mi familia, me parece el "time out" perfecto, para dejar de ir y venir un promedio de 27 veces del dormitorio a la cocina y viceversa, para traer un sinnúmeros de abrebocas, pasapalos y merienditas, todas ellas, muy variopintas en cuanto a sabores y texturas.

He pensado muy en serio, ponerme unos de esos patines lineales y asumir, que si voy a hacer las veces de proveedora de sustancias comestibles (durante los fines de semana mayormente), me encantará tener la opción de escoger el medio de transporte, que dicho sea de paso, deberá tener un efecto adelgazante y tonificante.

Pero hay algo en todo esto, que me llama la atención.


Es increíble que aquellos que se quedaron boquiabiertos viendo aquel ser mórbido, siempre tienen la manía patológica de repetir que ahora SÍ se someterán a un régimen hipocalórico, porque se les hace impensable llegar a parecerse a este ser rechazado por la sociedad, pero sobretodo impedido al momento de llevar a cabo sus actividades regulares.

Los integrantes de mi núcleo, comprendido por un padre y 3 hijos, observan taciturnos, abrumados y casi diría yo estupefactos, a una persona que pesa lo inimaginable y con un dejo de tristeza aseguran, que a partir de ahora, "no volverán a comer más nunca en sus vidas".

El hecho de observar atontados, al hombre aquel, de repente les quita hasta las ganas de comerse, un inocente chicle sugar free, aunque en el fondo aseguro, que aquello es producto de un sentimiento efímero, que lamentablemente, pasará al finalizar el programa.
Siempre albergo la esperanza de que la aversión les dure un poco más de la cuenta y dejen de pedir "alimentos ricos en grasas monosaturadas e insaturadas" y a mí dejen de "saturarme" con sus constantes peticiones.

Pero acontece algo, que es lo que me hace perder el control.


Inmediatamente después que culmina el programa, el próximo que capturan, (después de un exhaustivo zapping), es el de "Man vs Food".

Nada más y nada menos, que el de un hombre (Adams), que desafía a los dueños de restaurantes, comensales y público en general, a comerse hasta el último bocado de los colosales platos de comida que le sirven, solo para comprobar que él ganará el reto y que esta vez "el hombre" vencerá a "la comida".

De eso se tratará este espacio televisivo, que tendrá a todos conmocionados, gritando a favor de su protagonista, para que rompa el récord y lo supere de lejos.

Platillos suculentos, aderezados con salsas exquisitas, carnes jugosas (que por la cara del protagonista), desprenden un aroma indescriptible, acompañantes crujientes, sazonados impecablemente por el chef, ensaladas frescas, variadas, apetitosas y de colores que saltan a la vista, harán las delicias de quienes son parte de aquel espectáculo dantesco, donde el tal Adams, aupado por su público, deberá ingerir en un lapso de una hora, la desproporcionada ración de alimentos, que podría suplir fácilmente, a un promedio 5 personas.

Una vez más, los integrantes de mi staff familiar, se dejarán envolver por la magia de la televisión y si hasta hace unos minutos estaban a punto de tomarse un Primperan para evitar las náuseas, ahora todos muy emocionados me exhortan desbocados, a que les prepare unos imponentes sandwiches de embutidos variados, sazonados con todas las salsas que consiga y por supuesto con las más frescas verduras y vegetales (esto último sonó a cuña del Centralmadeirense).

Les dices que no han pasado ni 10 minutos, desde que te dijeron que les daba escalofríos llegar a ponerse como "el pobre señor de los mil kilos" y ahora en un tris, un apetito famélico aflora en cada uno de ellos, haciéndote saber que el hambre que les ruge desde las paredes de su estómago, pide comida a gritos.

Después que los apaciguas, cual encantadora de serpientes y haces que sus instintos asesinos cesen, tu hijo mediano te interrumpe, para enseñarte una nota en su agenda, donde deberás reunirte con la maestra, la coordinadora, la sicóloga y por poco, con la que hace las empanadas en la cantina, porque hace dos semanas que el niño no trae la bata de laboratorio y está como distraído.

La cita es a las 7.30 am por lo que deberás hacerle caso al despertador y levantarte de un tirón si quieres llegar a tiempo.


Y así es, como otro día más aseguras, que los monstruos que más te intimidan son cuadrados como la tele y sus programas insoportables, como el despertador y sus "sonadas en la mejor parte de tu sueño" y como la actitud de tu hijo cuando se "te cuadra" y te dice, que tienes una nota "en la cuadrada agenda del colegio".


Lo único que me falta, es agregar que este blog fue patrocinado por Wendys... Que cuadra contigo!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada