miércoles, 25 de septiembre de 2013

A LA BIN A LA BAN A LA BIN BON BAN
LAS CLASES EMPEZARON
RA, RA, RA

Aunque este blog tenía que haberlo publicado hace un par de semanas, nunca es tarde, cuando la dicha es inmejorable.
Así es que con esta melodía pegajosa, empiezo mi blog de esta semana.
Y cómo no festejar dando saltos de felicidad por toda la casa? Cómo no celebrar con bombos y platillos, el hecho de que nuestros hijos por fin empezaron las clases?
Así como una está deseando que se terminen en julio, para dejar de levantarnos temprano, o ponernos con ellos a hacer tareas, maquetas, cartulinas (a las 10 de la noche), estudiar las partes de la flor, o dividir entre 2 dígitos con comas, también anhelábamos -de manera rabiosa-, que las clases empezaran de una vez y la casa fuera sólo para nosotras, -además de toda la mañana-.
De escribirlo, se me hace la boca agua.
Que no quede la menor duda de que los amamos, -eso no hace falta decirlo-, pero no me digan ustedes, que no era hora de que por fin pudiésemos salir libres y ligeras, y sin el "má, quiero hacer pipí, má, tengo hambre, má, cuánto falta para que nos vayamos a la casa, má estoy cansado".
Si comieron o no, si están aburridos o no, no te enteras, pues están en el cole, y eso te hace tan feliz, que de confesarlo me da "cosa".
Es una euforia indescriptible el hecho de ir en tu carro con el aire acondicionado en el nivel que te provoca, la radio en la emisora que te gusta, o escuchando tu cd predilecto, y no Steve Aoki, David Guetta o Thomas y sus Amigos.
De vez en cuando no molesta, pero sí cuando te lo imponen y ni siquiera te lo consultan, -lo hacen y punto-.
Y es que si te paras en la panadería a comprarte un café, el hecho de bajarte libre como el viento -y no con la pandilla-, teniendo que dar las instrucciones típicas para estos casos-, es algo que de vez en cuando, necesitamos hacer solas, para nuestra salud mental.
No siempre podemos estar repitiendo: "denme la mano, cuidado por donde caminan, pendiente de los carros, etc".
De hecho es agotador.
No quiero imaginarme, que algunas de ustedes, puedan ser de esas mamás, (que seguro las hay de sobra) que no está de acuerdo con esto, disque porque se cree la abnegadita y jamás se le pasó por la mente que los hijos en vacaciones son como un attachment. Aunque por otra parte, nos sentiríamos peor si los dejáramos en la casa solos y aburridos.
No creo que sea terrible querer desprenderse un poquito de ellos.
Me gustaría ver a esas "súper mamás", por un huequito, cayéndole a gritos al pobre niño, porque obviamente está exasperada y ya lo que quiere es meterle un sólo sopapo, para que la deje en paz dos minutos.
Que no me diga, que ella añora esos momentos con sus hijos, donde los tiene pegados con chicle, membrillo, pega loca y por poco con cemento.
Aquí entre nos, no le creo.
Me la imagino fuera de sí, y seguro rompiendo la dieta en mil pedazos, y matándose con el esposo (o la mamá), porque le dijeron "hola".
Obviamente que amamos a nuestros hijos, pero cada uno en lo suyo, los adoramos, pero no las 24 horas del día encaramados en nuestra cabeza.
Damos gracias a D-os por tenerlos, pero también necesitamos tiempo libre y eso es algo innegable, -si hablamos sin censura.
Antes de proseguir debo aclarar que este blog es únicamente para madres con hijos con edades comprendidas entre 0 y 15 años.
Ya después de esa edad, seremos nosotras las que les supliquemos que nos acompañen a hacer nuestras diligencias, porque será natural que para ese entonces, estén con los amigotes, y quién sabe si con novi@.
Ya no nos verán -como nos ven ahora-, con esa carita de querernos y necesitarnos. Creo que para ese momento, los papeles estarán invertidos ineludiblemente.
Nosotras anhelaremos estar con ellos, mucho más tiempo del que ellos quieran pasar con nosotras.
Por ende nos quejaremos, -porque el tiempo se nos fue volando- y nos daremos cuenta -muy tarde-, de que se hicieron grandes, así de repente.
Es por eso, que pensándolo bien, aprovechemos al máximo que son chiquitos y aún les somos indispensables. Pero eso sí, antes de salir con ellos a la calle, cerciórense de que hayan hecho número 1 y número 2, hayan comido, y el celular tenga suficiente batería para que se los puedas prestar y no se aburran mientras te acompañan.
Así podrás mantener las pulsaciones y el ritmo cardíaco dentro de los límites normales, y no los chantajearás de que te va a dar una hemiplejia por culpa "de lo mal que se portan".
Por eso digo, -sin que me quede nada-: "A la bin, a la ban, a la bin bon ban, las clases empezaron Ra, Ra, Ra.

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