domingo, 15 de septiembre de 2013


CANDY CRUSH... 
I can't fight this feeling any longer

Ultimamente, al parecer, todo me atrapa. 
Ya no me queda voluntad para decir NO, a las cosas que  engordan,  me hacen perder tiempo, y de alguna manera, no me proveen de grandes beneficios.
En resumidas cuentas, me refiero al jueguito ese Candy Crush, que me domina al punto, de que ya no me importan, ni los gritos atronadores de mis hijos (por lo que alucino para que las clases empiecen), ni el hecho de dejar de ir al Gym, por entretenerme jugando toda una mañana. 
Eso si está mal.
Es impresionante, que cuando estoy muy concentrada jugando, los alaridos de los niños -aburridos, hastiados, y hambrientos-, aunque creo oírlos, en verdad no los oigo. Entienden a qué me refiero? Espero que sí, pues probablemente no estoy siendo muy explícita. Lo cierto es que incluso haciendo lo que más me gusta, como lo es escribir, también eso "lo finiquito en un tris", para volver a mi "adorado-embriagador-no me puedo despegar"-, jueguito Candy Crush.
Si bien es cierto, que escucho voces fantasmales -pidiéndome mil cosas por minuto-, es maravilloso descubrir, que estoy tan ensimismada en pasar de nivel, que sólo oigo murmullos a lo lejos, más no palabras, ni peticiones, ni menos reclamos de que "otra vez mamá está jugando y no nos oye". 
Me sorprende saber, que haya conseguido tal nivel de concentración. 
Sin embargo, después que caigo en cuenta, que debo "regresar", me pregunto quién habrá sido el/la tont@ que me habló de ese juego de los mil demonios? 
Quiero que sepa, que esta cómo loc@ y que eso no se le hace a la gente que uno quiere.
No quisiera creer que las personas dejamos de trabajar, de pensar y de salir a hacer nuestras diligencias (más urgentes), porque estamos poseídos por las imágenes chispeadas de caramelitos explotando, -en un fascinante espectáculo multicolor-, que es lo que nos atrapa desde el primer momento que lo jugamos.
Ese Candy Crush, es adictivo. 
Son caramelitos virtuales que seguro tienen alguna sustancia, -que aunque no probamos-, nos hace desearlos cada vez más. 
Y es que hablando por mí, sino paso el nivel 30 -que es en el que estoy atascada-, me siento morirrrrr. 
Cuando me sosiego y se me pasa la crisis, me pregunto si estaré normal? Pido 5000 vidas por minuto, porque las que te asigna el jueguito, son de apenas unos pocos movimientos que no dejan "bajar los ingredientes, ni eliminar toda la gelatina".
Qué cosa no? 
Si en algún momento supuse, que aquello me iba a relajar, me equivoqué, lo que hice fue estresarme, al punto de dormir soñando con  caramelitos explotando, para levantarme al rato, -sudando frío y con palpitaciones -, porque en mis pesadillas se me aparecía el genio diciendo que "no superé el nivel" y luego el pobre corazón -(llorando descompasado), solicitándome que le pidiera  más vidas a mis amigos de Facebook.
Quiero creer que no soy la única desquiciada, -en este mundillo virtual-, que además de estar "sometida", por las adicciones normales (galletas Milano), ahora también lo estoy por la saga acaramelada e infinita.
Aún cuando no fuese la única, y muchos de ustedes puedan estar pasando por lo mismo,  tampoco eso me consuela. 
No es normal, aletargarme toda una mañana, por quedarme como una sonsa, viendo la manera de juntar 3 caramelitos del mismo color, para conseguir 40.000 puntos en tan sólo un minuto.
Qué locura es esa? 
Quería que supieran, que si esto se les parece a un blog, en verdad no lo es. 
Es un sentimiento que me atormenta, y que quería compartir, sólo para saber, si al igual que yo, también están perdiendo la cordura. 
Me reniego a creer que soy la única que alucina con el tipo de bigotes -que da la orden antes de empezar-, el geniecillo diciendo que no superé el nivel-, o la niñita con cara compungida, -porque no lo pasé-. 
Muy pocas veces he visto a la niñita feliz. Conmigo particularmente, la pobre pasa más tiempo llorando que riendo. 
Pobre...
Después que termino, y el "corazón llorón" me da la mala, es hora de volver a mi vida normal y entender, que la saga Candy Crush, aunque me haga pasar un rato "tasty y sweet" me aleja de mi realidad y eso me hace Crush en el estómago. 
Para mal de males, cuando veo que no paso, me da un hambre atroz, lo que me hace devorar -en tiempo récord-, todo aquello que sea sweet, haga crush y sea delicious.
Sin embargo y ya para terminar, unas breves palabras.
Querido Candy:
quiero que sepas que quisiera odiarte , pero no puedo. 
He tratado de abandonarte miles de veces, pero siempre viene un idiota a hablarme de ti, lo que me hace recordarte con melancolía y un dejo de tristeza.
Sin embargo, sé que conseguiré la manera de apartarte de mí. 
Ya lo verás Crush, tarde o temprano lo lograré...




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