lunes, 25 de noviembre de 2013





SEÑORA PORFA: SI SALE ME COMPRA UNA TARJETICA MOVILNET

   

 Esos días de semana en los que te quedas en la casa en plan "relax", (tipo 3 de la tarde), y tienes en mente leer, meterte en internet, o en algunos casos aislados, tomar una recuperadora siesta, son días, en los que te encantaría creer que por nada del mundo dejarás de hacer lo que tienes planificado, aunque no sabes por qué, siempre te asaltan tus dudas.

Sabes que ese sería tu anhelo más ferviente, pero tienes un extraño Deja Vu, que es el que empaña tus propósitos, sin embargo te sacudes esas ideas de la cabeza y vuelves a retomar tu plan inicial.

Así es que te acomodas la laptop frente a ti, gradúas el aire acondicionado para que esté en perfecta consonancia con tu clima corporal y piensas, esbozando una sonrisa, que tus hijos están en sus múltiples actividades extracurriculares, lo que te permitirá disfrutar de tus interesantes quehaceres vespertinos, sin que nada ni nadie, te trunque los planes.

Pero pasa algo que te desconcierta.

Te suena el celular y es como si sonara la alarma de tu despertador a la 5.30 am un día domingo.

Se trata esta vez, de uno de tus hijos, que te llama para decirte que por favor lo vayas a buscar, porque se canceló su clase de básquet.

Tratas de negociar para que espere, hasta que se haga la hora de buscarlo, pero al parecer nada lo convence.

Lo chantajeas de mil maneras, para que te deje descansar y le prometes, desde llevarlo 3 días seguidos a comer sushi a su restaurante favorito, hasta ir a ver juntos la película en el cine, que hace semanas le prometiste.

Te vales de todos los artilugios jamás imaginados, con tal de que te deje unas horas tranquila, pero un: "No má, porfa búscame", es lo único que oyes por respuesta.

Das un leve manotazo en tu cama, (para drenar tu molestia) y resoplando más duro que los toros de Pamplona, decides que no te queda más remedio que ir por él.
Cuando apagas la compu y estás a punto de salir, la camaleónica mujer de servicio, "muy modosita ella" te dice que si le puedes comprar una tarjeta prepago Movilnet.

Un líquido que comienza a subirte como una ráfaga caliente por tu esternón, (en respuesta a la rabia por el giro de planes), se ve intensificado, con esta nueva petición.

No hay una sola vez, que salgas de la casa y ella no te pida algo.
Pasta dental, tarjetas prepago, desodorante, pan canilla, manzanilla, toallas sanitarias. Siempre necesita algo.

Ya le has lanzado la punta, de que por qué si tiene los fines de semana libre, no compra lo que necesita, pero mientras se da la vuelta y balbucea para sus adentros, lo único que te atreves a decir es, "ok, dime qué te hace falta".

Es insoportable tener que bajarte en todos los kioskos a preguntar si venden la escurridiza tarjetica y que solo recibas puras negativas, de boca de sus apáticos vendedores, así que cuando la consigues, desmantelas el kiosko.
Y es que si te apareces sin ella, adivinas que la cara de la mujer, acompañada de una actitud quejumbrosa, serán apenas el comienzo de una tarde salpicada de matices amargas, que te convertirán el día en el más insoportable de todos.
De solo adivinar lo que se te avecina, decides buscar de manera frenética la tarjeta; incluso más que el block cuadriculado que te pidió tu hijo hace 2 días, de hecho más que el pan para shabat que te solicitó tu mamá, aún más que la constancia de estudios que hace 5 días te encomendó tu esposo para la embajada americana.
Todo se puede postergar y siempre tienes la excusa perfecta, para acallar las quejas de tu familia, pero nunca para ella. De eso ni hablar.

La tarjetita de Movilnet de 60 Bs, para que la "madame" se encierre en su cuarto a charlar animadamente, no puede esperar, ni aunque se caiga el mundo.

Eso es algo que deberás hacer, y que será tu prioridad, aún por encima de cualquier necesidad básica.

Te preguntas de forma desesperada, cómo llegaste a ser tan complaciente con ella, cuando la fama que te has ganado a pulso, ha sido de indiferente, olvidadiza, despistada y hasta de irresponsable.

Es impensable que ella pueda lograr, que te tambaleen las piernas y el corazón te dé un vuelco abismal, ante cualquier petición que te haga.

Estás consiente que es inaceptable que ella te domine en cuerpo y mente, así que mientras vas manejando para buscar a tu hijo y analizas el comportamiento de esta mujer que te "coloniza", decides no darle nada y te haces el firme propósito de inventarle cualquier excusa, con tal de escabullirte.

Llegas sudando frío a tu casa, y antes de subir a tu apartamento, comienzas a practicar el speech con el que lograrás salir airosa de cualquier cara larga que te plante.
Juras no titubear, ni mucho menos justificarte.

Le dirás un escueto, "no te conseguí la tarjeta", pero no sabes, por dónde empezar, sin que aquello te arruine el simulacro.

Pero una vez que llegas, y te la topas cara a cara, sacas de tu billetera, una de las tantas tarjetas prepago, que al final POR SUPUESTO le compraste.

Era obvio que el cuadrito se te repetiría en el futuro más cercano, y que el disfraz ese de querer parecer más recia que Dwayne Johnson The Rock, tarde o temprano se te caería.

Sabías de antemano, que jamas le darías un NO por respuesta.

Se la extiendes derrotada, (sin mediar palabra) y una vez más te convences, de que ella ganó la batalla, de manera invicta.

Puedes con todo, menos cuando Kafka hace de las suyas y La Metamorfosis  se apodera de ella, transformándola de Bella en Bestia.

Sin embargo, no te quedas con eso.

Es una lucha contigo misma que casi nunca te deja complacida. Es como el Yin y el Yang, Gualberto y Barreto, Cruz y Raya, Thelma and Louise.

Es insufrible saber que ella te gobierna, y que cuando abre la boca, sales arremetiendo contra cualquier barricada real o virtual, con tal de complacerla.

¿Qué haces entonces para mantenerla contenta y que aquello tampoco parezca que le temes?

Ni idea. Me encantaría saberlo, pero no.

Si alguien me sabe explicar, con argumentos válidos y convincentes, cómo dar un no por respuesta, (a la persona que te hace todo en la casa) y que aquello no sea malinterpretado por ella, me gustaría que lo compartiera conmigo.

Ahora bien, si es más de lo mismo... "Si se pone brava, que se ponga", "que se aguante con tu respuesta", "si no le gusta que se vaya", entre otras disque soluciones, por favor pido que se abstengan de dármelas.

Ya esas me las sé de memoria, y aunque crea que son las únicas que funcionan, definitivamente me quedo como estoy.

Ya para finalizar, les recomiendo sopesar lo siguiente: es preferible sacrificar un poco, a cambio de tenerlas ahí.

Eso de dárnoslas de gallitas, de comportarnos como unas führer, para que a los 2 meses salgan despavoridas, no lo veo muy claro.

Si las amigas opinan que estás completamente "a sus pies" diles que sí y sígueles la corriente, pero entonces que no te sigan pidiendo con "cara de puchero" que por favor les consigas una persona que la ayude, “porque se están muriendo, por tener que hacerlo todo ellas solas”.

Ya sabes por qué no les duran y aunque eras "una de ellas", muérdete la lengua, a cambio de ciertas comodidades.

Una tarjeta Movilnet, entre otras nimiedades...no son fin de mundo!!!

 

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